Una musa a finales de verano
se asoma en el reflejo de su mirada condenándome
al desquicio de sentirme fuera de mi pecho,
me seduce 
hacia la pérdida de la consciencia,
del control de mis sentidos,
me desata 
en los silencios desapercibidos,
en la derrota de la mediocridad
tras la cúspide invasión de su sonrisa
hasta el rincón más inóspito
de mi ser paralizado por la reanimación cardiaca
que provoca el sabor de sus labios
Ese instante de delirio cocainómano
abrazado por el frenesí 
mi boca reclamando su aliento
llamando a la sangre
Una musa a finales de verano
colándose en el desequilibrio potencial de mi sesera
abriéndose camino entre las flores yermas que descansan impasibles en mi jardín
arrastradas
ahora
por el torrente de agua fresca que emana de sus pies al caminar, 
con cautela,
por cada poro de mi piel
Y estas ansias de devorla por fuera
que me devoran por dentro,
que me sacuden las entrañas hasta que desatiendo al tiempo
y me alimento
de lo que me dice su voz mientras desconecto y me encuentro
atrapada en el espacio que separa nuestros cuerpos .
Una musa a finales de verano...
Dissolta, 
l'ànima, 
reprén el camí de fugida, 
recull els trossos que descansen a terra,
els records d'un mirall trencat,
i els aferra amb serenitat davant la incertesa d'una vida sense el gust agridolç que provoquen les seves descàrregues elèctriques.
Fred,
i el deixa delicadament al llit,
el mira disimuladament de reull,
l'envolta i li dóna la volta.
I què més dóna? Pensa l'ànima.
I m'aixec, 
jo, 
amb aquesta cosa que em penja del cor, 
que m'agafa amb força el braç 
per tal de recolçar-se
per tal de no recaure
i torn a col·locar-la al seu lloc.
M'aixec,
jo,
i entre un grapat de gent distorsionada
una musa,
un instant,
una llum,
un rerafons 
i la pèrdua de la conciència debota de processions.
Torn al llit, 
veig un moix amb el meu reflexe
arrastrant el mirall a la finestra
i el vent arrossegant la seva olor,
i el vent arrossegant...

Los días raros, Vetusta Morla



Solo necesito
que te quedes un instante más
entre mis costillas
para poder respirarte muy hondo
y sentirte en la piel
como te siento en los huesos,
resquebrajarme por dentro para volver a dejarte entrar en tu hueco,
besarte en la nuca
y que el silencio se apodere de tus actos 
como el viento me condena a la libertad.